Ñañembo´e Oñondive, Recemos juntos.

Recemos Juntos

Los Ejercicios Espirituales en Guaraní, surgen en el Barrio el Polo (San Miguel), en el año 2016 a
pedido de Ña Pelagia, una abuela Paraguaya de 80 años de edad, en un grupo de biblia
llamado “Encuentros con la palabra”.

Desde un primer momento los Ejercicios son acompañados por estudiantes, sacerdotes,
Jesuitas y Voluntarios del Servicio Jesuita al Migrante.

 

Ver video de invitación al Retiro.

 

Año a año el proyecto fue creciendo, los participantes se iban muy entusiasmados y con
deseos de poder compartir con otras personas la experiencia.

Debido a la la situación actual, parecía que el proyecto iba a tener que suspenderse por un tiempo.
Pero ante el problema, surgió una respuesta creativa, la posibilidad de reinventarlo, y
realizarlo en forma virtual.

Pero ahora invitando a más personas, integrando diferentes
culturas y nacionalidades, es por eso que son en español y guaraní.

Además se inició un camino, previo, de ir preparando el corazón, con videos de oración
semanales.

Actualmente el equipo está conformado por estudiantes Jesuitas, Sacerdotes, Voluntarios del
SJM y Religiosas de Jesús María, se recreó. Y los invitamos a que ustedes también, puedan
renovar la experiencia de encuentro con Dios y con los hermanos, compartiendo con nosotros
estos cuatro días de retiro, del 26 al 30 de Julio.

Ñañembo´e Oñondive, recemos juntos.

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El Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) y Protagonizar en tiempo de Coronavirus

Las oficinas de Córdoba, San Miguel y CABA del SJM, en el marco del proyecto SJM – Protagonizar, hemos podido ser beneficiarios de un proyecto para ayuda humanitaria en tiempos de COVID-19. En este proyecto presentamos una acompañamiento integral en el contexto de Pandemia para familias migrantes. Tres son los puntos fundamentales del proyecto: 

  • asistencia humanitaria: Comida, techo y medicinas. 
  • acompañamiento psicosocial. 
  • medios de vida a través de micro-emprendimientos. En este último punto la articulación se da a través de la Fundación Protagonizar y se pondrá en marcha en el llamado post-pandemia.

 

Quisiera compartirles particularmente el primer punto. La asistencia humanitaria en comida, techo y salud. En esta línea y durante este tiempo hemos podido realizar asistencia humanitaria en tres grandes rubros a más de 430 familias y personas migrantes. Muchas de estas de nacionalidad venezolana, paraguaya, colombiana, boliviana y ghanesa.

 

Alta vulnerabilidad 

 

Estas familias y personas solas, han sufrido como el resto de los ciudadanos los efectos de la pandemia y de la cuarentena en sus economías. Sumándoles que esta población en particular tenía ya antes de este contexto de pandemia una situación de alta vulnerabilidad. Las causas de esto son múltiples, pero ente ellas se pueden contar que han llegado a país recientemente. Esto hace que estén sin documentación argentina, y por lo tanto no pueden acceder a ningún beneficio social dados por el estado. También se le suma que muchos de ellos no tienen conocidos o familias en el país, con lo cual la red social que puede contener a muchos de los nacionales para evitar caer en la calle, en este caso no existe. No hay red, si no hay ingresos, solo caída libre. Finalmente, muchas de las familias que acompañamos viven en lugares muy precarios, alquilando habitaciones de manera informal y en condiciones de hacinamiento, generando dos factores muy peligroso: por un lado el DNU que evita los desalojos no los tiene en cuenta a ellos, pues no tienen contratos formales, y en segundo lugar, están mucho más expuestos al contagio del COVID19. 

 

Personas beneficiadas

 

¿Cómo asistir en tiempos donde se reduce la circulación?

 

Dado que las ciudades donde estamos trabajando aún mantienen las normas de la cuarentena, es que nuestra atención y asistencia, ha tenido que adaptarse a la no circulación. De esta manera se ha desarrollado una ruta de atención la cual se hace a través de los medios que cuenta el SJM en cada una de sus oficinas, esto es whatsapp, Instagram, Facebook, email y la página web. Al ser tanta la demanda (mas de 100 solicitudes por semana), se invita a las personas a llenar un formulario, con sus necesidades y un grupo de voluntarios (20 aprox) distribuidos en Córdoba, San Miguel y CABA, se ponen en contacto con las personas y se les hace una breve entrevista para ver en profundidad su necesidad. Luego se arman bases de datos con las direcciones y necesidades de las familias, y una vez a la semana se realizan entregas puerta a puerta de ropa de abrigo, alimentos, medicamentos o ayuda para el hospedaje. 

En San Miguel también se colabora con alimentos en territorio con una de las hoyas populares que la comunidad paraguaya ha organizado en el barrio El Polo, así como también con la colaboración en leche para las chocolatadas que les entregan a más de 398 niños y niñas. 

La ayuda ha sido así durante el último mes de 380 familias en CABA y partidos cercanos de la provincia de Buenos Aires, 73 en el partido de San Miguel y 56 familias en la ciudad de Córdoba.

Además de esta asistencia humanitaria, es bueno rescatar que la actividad del SJM ARU ha seguido con su trabajo en las demás áreas: pastoral, educación e incidencia. Así también como el trabajo en Montevideo a través de la reorganización del equipo con la llegada de un coordinador y con la entrega de ayuda en alimentos, ropa de abrigo y asesoramiento desde la parroquia San Ignacio.

 

Por Julio Villavicencio, S.J.

 

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Pandemia: Obispos argentinos visibilizan la situación de vulnerabilidad de los refugiados

Pandemia: Obispos argentinos visibilizan la situación de vulnerabilidad de los refugiados
La Comisión Episcopal de Migrantes e Itinerantes dió a conocer un mensaje por el Día Mundial del Refugiado que se conmemora el próximo sábado 20 de junio.

La Comisión Episcopal de Migrantes e Itinerantes CEMI) expresó su deseo de visibilizar la situación de vulnerabilidad de refugiados y migrantes, en un mensaje por el Día Mundial del Refugiado que se conmemora el próximo sábado 20 de junio.

Los obispos que integran esta comisión invitaron a las personas, asociaciones sociales, empresas y al sector gubernamental a “mirar esta realidad y tomar medidas a favor de esta población, ahora y en la fase de pospandemia”.

En relación con el “después” de la crisis sanitaria, puntualizaron que migrantes y refugiados “necesitarán de todo nuestro apoyo en la reconstrucción de una vida digna, especialmente en lo económico y laboral, sobre todo para aquellos que han perdido el pan, el techo y el trabajo”.

Texto del comunicado
“Animarnos a motivar espacios donde todos podamos sentirnos convocados y permitirnos nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad.” Francisco, 27 de marzo de 2020.

La crisis mundial producida por la pandemia del Covid-19 ha afectado a toda la humanidad, pero especialmente a quienes ya se encontraban en situación de vulnerabilidad como son los refugiados, y las personas migrantes, especialmente a mujeres, niños, niñas y adolescentes. Forzados por diferentes motivos a abandonar sus lugares de origen, ahora se enfrentan además al virus y a la falta de medios adecuados para poder cuidarse y protegerse de esta enfermedad.

Muchos refugiados y migrantes se encontraban antes de la pandemia con una precaria situación laboral, habitacional y de salud.

Ahora, con esta “inesperada y furiosa tormenta”, en muchos casos no sólo perdieron sus trabajos, sino que también son víctimas de la falta de alimentos y de explotación laboral, con empleos temporales, precarios, mal pagos, sin la protección necesaria para prevenir contagios, quedando así más expuestos al contagio del virus.

Es así que la crisis del Covid-19 no hizo más que dejar más aún a la luz la frágil y difícil situación que ya existía para nuestros hermanos refugiados y migrantes.

En este 20 de junio, Día Mundial del Refugiado, la Comisión Episcopal de Migrantes e Itinerantes, desea visibilizar esta situación de vulnerabilidad e invitar a todas las personas, asociaciones sociales, empresas y al sector gubernamental a mirar esta realidad y tomar medidas en favor de esta población, ahora y en la fase de pospandemia, donde también necesitarán de todo nuestro apoyo en la reconstrucción de una vida digna, especialmente en lo económico y laboral, sobre todo para aquellos que han perdido el pan, el techo y el trabajo.

Por medio de la oración, pidamos a Dios tener una mirada compasiva y un corazón solidario, que reflejen los sentimientos del Corazón de Jesús; con este ánimo, acompañemos a nuestros hermanos refugiados. Como nos dice el Papa Francisco «Sólo podemos salir juntos de esta situación, como una humanidad unida… animados a motivar espacios donde todos podamos sentirnos convocados y permitirnos nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad.” (27 de marzo de 2020).

Informes: mail@cemi.org.ar y www.cemi.org.ar.+

 

 

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